ACTA? No pasa!

enero 27, 2012 // Posted in Yo protesto (Tags: , , , , , , , , , , ) |  No Comments

Ódienme si esta vez vuelvo a tocar el tema de los derechos de autor, la ciber censura o la mordaza 2.0. Mi función desde hace mucho tiempo en este modestísimo blog, ha sido la de expresarme pública y abiertamente de todo cuanto acontece cerca de mí, y de los sentimientos que ello genera. Evidentemente, muchas personas simplemente han asumido este blog como un sitio de crónicas y una que otra pataleta que me pueda dar, y se los agradezco, pero en realidad mi intención es sencillamente la de comunicar y expresar todo aquello cuanto siento.

Hoy tenemos celulares que reproducen videos, fotos, música, y que incluso permiten editar documentos en algún procesador de textos u hoja de cálculo, imaginemos que si se aprueba el ACTA en el euro parlamento en junio, si por ejemplo yo decidí comprar el último cd de U2, y se me ocurre la desgraciada idea de pasar esos archivos a ese celular, simplemente estaría incurriendo en un delito de piratería, y lo más gracioso sería que mi propio celular, o mi mismísima computadora, enviarían un mensaje a la disquera de U2, a la policía y también a las empresas de telecomunicaciones. Parece ciencia ficción? No lo es!

Anonymous, lanzó hace poco un video explicando claramente lo que el ACTA significa: http://youtu.be/L99sWP-jSyQ Si bien es cierto la analogía que se hace con aquello que las personas solemos hacer, es bastante explícita, ya ello no es imaginar, sino probablemente la próxima frontera en censura y mordaza que se pueda dar. Soy un convencido de que las libertades existentes hoy en día en Internet no sólo son necesarias, sino que deben ser respetadas porque la red se ha vuelto más comunicativa y plural que los medios de comunicación existentes en sus formas tradicionales –tipo radio, televisión y prensa escrita.

Los medios, como dije en algún momento durante la campaña presidencial pasada, responden únicamente a su consejo directivo, y éste a sus auspiciadores. Evidentemente si tengo como auspiciador a Coca-Cola, voy a hablar pestes de Pepsi, o destrozaré a Microsoft si me auspicia Apple –aunque cierto es que los amigos de Redmond hacen esfuerzos propios por destrozarse siempre. Entonces, hoy tenemos la posibilidad de ver no sólo las noticias, sino informarnos un poco más sobre ellas, y también comentarlas, discutirlas y ciertamente, volvernos partidarios o contrarios. Eso aunque parezca rarísimo se llama libertad, y evidentemente a muchísimas personas que ostentan el poder eso no les gusta mucho. Aquella persona que piensa, y que tiene un criterio, no se dejará fácilmente engañar, podrá criticar y saber cuales son sus derechos.

Esta acuerdo del ACTA lo que hace es no sólo querer bloquear la piratería, es querer ponerle mordaza a todos los seres humanos. Que simplemente este post donde hablo de dos marcas de refrescos, de un grupo musical o de dos empresas de software, simplemente tendría que hacerlo bajo autorización expresa de dichas marcas, y yo tener que autorizar a cada persona del mundo a que si quiere leer este post, lo pueda hacer, pero que si se lo quiere contar a su pareja, yo pueda entablarle una demanda por piratería, distribución no autorizada de propiedad intelectual, etc.

Cree alguna persona que eso está bien? Sinceramente yo no. Cuando escribí sobre la SOPA hace unos días, me llegaron infinitos comentarios por ser un hacktivista –algo así como un promotor de la piratería- y más de una persona me dijo que no entendía cómo una persona como yo, que produce un contenido, no me sienta afectado por la piratería? La verdad es que si alguien toma en cuenta lo que yo digo de por sí es un privilegio para mí, y si me copia o reedita, mucho más. Este blog no es un libro, y de hecho el servidor que me aloja, que es lamula.pe me permite esta libertad, y cuando no la permita, simplemente cogeré cada uno de mis posts, y me mudaré donde mejor me sienta, créanlo eso también es libertad.

Si permitimos este acuerdo del ACTA, lo único que vamos hacer es crear una nueva fuerza represora a escala global, ya no será la policía, ni mucho menos ese FBI con fuerza casi transnacional los que nos lleven a los tribunales por copiar, reproducir o editar algún material con supuestos derechos de autor, sino que además de ello, se alentará a que haya un Gran Hermano muchísimo más poderoso que algún otro jamás visto. Cada tecla pulsada en la computadora, celular, tablet o lo que convenga, pasará por diversos filtros desde el proveedor de servicios de internet, pasando por la marca dueña del sistema operativo y terminando en la página web visitada, absoluto control de lo que hacemos, decimos o buscamos, para favorecer a unos cuantos sin duda alguna. Y claro, podrán negarnos el acceso, tomarnos presos, demandarnos o en el mejor de los casos multarnos.

El ACTA se vuelve desde cualquier punto de vista en peligroso, porque ya hay muchos países que lo han firmado, felizmente aún Europa si bien es cierto ha firmado el entendimiento, aún nos queda esa última frontera como es el euro parlamento. De más está decir, que el tema de la propiedad intelectual a su vez, favorecerá a que los medicamentos genéricos que hoy por hoy resultan baratos en países como Perú, Argentina o Brasil, desaparezcan porque cada marca exigirá algún tipo de derecho sobre la molécula, y claro siempre se beneficiará a un pequeño grupo, mientras todos los demás simplemente se van extinguiendo.

La libertad ha de ser siempre asumida como una gran responsabilidad, quien intenta coactarla deberá siempre sentirse tan inseguro de su posición que pretende prevalecer sobre los demás haciendo uso de triquiñuelas y fraudes amparados por leyes generadas entre gallos y medias noches. Ya es un poco tarde para querer callar a tanta gente que, hoy por hoy, entiende que el conocimiento humano no se desarrollará jamás con barreras de propiedad intelectual, sino con el aporte de cada uno en favor de esta raza, esa cooperación nos vuelve siempre humanos y nos acerca a ese viejo sueño planteado a inicios de siglo de la aldea global.

Lanatta.

Por ti mujer…

enero 26, 2012 // Posted in Crónicas (Tags: , , , , , , , , , ) |  No Comments

Eran los noventas y un servidor pasaba de aquella inmejorable época escolar, a la mucho más relajada, vida  universitaria. En esa época, un guatemalteco con acento mexicano irrumpía en las radios con un tema que decía “mujeres: lo que nos pidan podemos, y si no podemos, no existe, y si no existe lo inventamos por ustedes”. Esa batalla aún debo reconocer que la libro todos  los días de mi vida y comenzó a mis modestísimos doce años, en aquella época en la que no había celulares, internet de banda ancha, ni Messenger.

Cuando esa etapa de niño termina y entras a la pubertad, lo más probable es que quieras demostrarles a tus amigos, que tú no te quedas  a la saga, que tienes los recursos para ser tanto o mejor que ellos. Allí nace aquello de que los chicos queremos ser más bacanes, o como le dirían en el barrio más “chuchas”. En cambio las chicas probablemente querrán mostrar más piel, ser más sexys y atractivas. Así mientras uno como hombre quiere ser casi un vándalo sólo para congraciarse con sus amigos púberes, las chicas quieres atraer más miradas, llamar la atención con su piel.

Para ese momento, siendo púber tomé como amigos a los únicos chicos que había en mi barrio, y que eran siempre dos o tres años mayores, y claro para encajar en ese grupo el tema de vandalismo ya había pasado, en el caso de ellos lo más notorio para ser parte del grupo era tener una enamorada. Yo debo confesar que por buena o mala idea de mi madre, entré a primer grado con cinco años, porque estar con los mismos chicos de mi edad resultaba tonto. Entonces siempre anduve con gente mayor y, por lo tanto, yo ya no estaba para la palomillada –de hecho obvié por ese tiempo la obvié para luego retomarla acabando el colegio y sigo siendo el mismo bardero desde esa época.

Entonces tuve mi enamorada, pero no sólo por necesidad para con mis demás amigos, sino porque realmente cuando mi chica apareció, me dejó idiota por lo linda que era, y porque ese verano fue el verano que recordaré con lujo de detalles el resto de mi vida. Claro que al ella no vivir en mi barrio, ni ser amiga de mis amigos, ni tampoco ser de mi colegio, cuando se fue terminado el verano, simplemente regresé a mi status de impar, y allí sí tuve que buscar a la chica que me gustara y que estuviera en una zona conocida, y que pudiera ser expuesta ante todos.

Pero claro las mujeres saben que por ellas uno tiene que hacer de todo, y sinceramente por ella tuve que demostrar no sólo no ser bruto, sino que tuve que pulirme en modales y delicadezas que para un nene de 13 años resultaba irracional. Abandoné el skate para subirme en la bicicleta e ir a su casa todas las noches o tardes luego del colegio, debía juntar las propinas para que salgamos a algún lado de vez en cuando y evidentemente yo pagara lo que existiera, y luego de aquel primer episodio sexual, tomar las riendas de la relación para determinar qué hacíamos o no, compartía prácticamente las clases del colegio con temas de pareja, con ese menjunje de situaciones extremas en las que una chica de esa edad puede molestarse desde por algún comentario medio tonto frente a los amigos hasta por el sencillo hecho de que no saludé a alguna de sus amigas con la debida amabilidad, cordialidad y compostura –aunque a decir verdad allí comencé a aprender que las mujeres saben molestarse por cualquier cosa y sin previo aviso, y uno debe seguir el curso de adivino o prestidigitador para saber cuándo, cómo y dónde sí, o no hacer algún tipo de comentario.

Los años pasaron y cuando estaba en el gym, conocí a una chica que realmente me rompió todos los esquemas y que por mucho que era algunos años mayor que yo, simplemente la deseaba conmigo. Pero ojo, yo no me metí en el gimnasio porque fuera gordo, o porque mis dotes atléticas de la escuela debieran ser continuadas en un gimnasio particular, nop! Me metí al gimnasio porque luego de acabado el colegio –y también aquella larga relación con mi novia de allí- cuando comencé a salir con una chica de la pre, en una de esas confesiones a boca de jarro, esta niña me sugirió que comiera un poco más, que quizás debía añadir avena a mi desayuno, para que ciertamente pueda aumentar un poco de peso, porque estaba muy “flaquito”. Fue así que me metí al gimnasio e inauguré este estilo de vida de estar metido casi todos los días de la semana entre pesas, discos y barras gritando sin parar.

Pero en ese gym, conociendo a esa chica, mi lógica ordenaba cargar más peso, mostrarme más guerrero y fuerte –total nadie va al gym para verse más débil- y entre tanto darle hice algo mal en unas sentadillas con 120kg. El resultado? Un disco lumbar se luxó y tuve que parar en un huesero para que me lo reubique porque si no tendría que haber pasado por cirugía.

Los años han seguido pasando, y entre novias y enamoradas, siempre he tenido que hacer cosas como ponerle buena cara a sus padres y hermanos, comer comida detestable sólo porque ella lo había preparado, volverme electricista, gasfitero o incluso carpintero sólo por ese acto de ser hombre y llevar bien el título de “macho que se respeta”. Es cierto, dicen que las mujeres son lindas, y se ponen más lindas sólo por ese arte de seducir, que todas las mujeres siempre querrán seducirnos y sentirse atractivas, y claro nosotros siempre caeremos boca abajo, con la lengua hasta el piso por algún coqueteo de “esa chica” y haremos cuanto convenga por conquistarla y ganarnos sus favores. Es parte del juego de la seducción, pero allí sí no podremos jamás hablar de equidad entre los sexos, porque siempre ellas tienen y tendrán la sartén por el mango. Ajo y agua, o aún mejor, a joderse y aguantarse.

Lanatta.

Insomnio

enero 25, 2012 // Posted in Crónicas (Tags: , , , , , , , ) |  No Comments

Y de nuevo son las 3:30am. Y así me haya acostado a las 11pm. o a las 2am. igual me despertaré casi puntual a esta hora. Que si ya es una costumbre? Aún no lo sé. De lo único que estoy absolutamente convencido es que no dormiré hasta ver el alba, y en ese momento de transición, cuando el oscuro del cielo teñido por las luces naranjas del alumbrado citadino, den paso a ese azul intenso del amanecer, en ese instante mi reloj biológico activará la orden de dormir, no importando que deba estar de pie muy temprano o que sea domingo y pueda despertar antes de las 5pm.

No soy precisamente un insomne, de hecho hay días que basta con que apoye mi cabeza en la almohada para que mágicamente duerma, y despierte al día siguiente con nuevos bríos y ganas, probablemente ese día iré temprano al gym, desayunaré a una hora cristiana, y hasta en un arrebato de locura se me puede ocurrir querer escuchar las noticias. Supongo que para muchas personas eso es parte de su rutina diaria, sin embargo, hace muchos años he abandonado las rutinas, me rebelé contra el imperio de las buenas costumbres y decidí, ex profeso, ser un cultor de este hermoso caos, donde no espero jamás que un solo día de mi vida se repita, que prefiero ocultarme bajo un ordenador insomne y recrear alguna historia, o simplemente evocarla, revivirla y plasmarla en esta coqueta mula, antes que sentarme ante la tele y ver cómo el vecino violó a la niña autista o cómo algún pez gordo de cualquier gobierno se presente ante esa comisión investigadora del congreso nacional que, luego de más de un año de investigaciones lo cite para casi en juicio sumario dictar sentencia, pero que siempre a último minuto algún congresista faltará, o quizás algún otro se abstendrá, lo único cierto es que el pez gordo saldrá libre de polvo y paja, y hablará frente a la prensa sobre su calidad moral, y sobre sus dotes de gran persona que es y siempre terminarán diciendo aquello de las cortinas de humo, de los psicosociales, pero que eso sí, si algún reportero ligeramente leído le encaja alguna pregunta menos complaciente y más incisiva, le dirá que eso lo dejará en manos del muy probo poder judicial, el mismo que encarcela a los que se defienden de los delincuentes, o el mismo que libera a los asesinos “por exceso de carcelería o falta de pruebas”.

Entonces ya la caja boba, por mucho que hoy sea más una especie de cuadro de tecnología LED tridimensional, que aquel viejo monitor con tubo de rayos catódicos, me resultará tan innecesaria que ni para aburrirme sirve. Que ni siquiera tiene ya esa capacidad de adormecerme por lo vano de su contenido, y así, por lo menos, ayudarme en este combate contra este insomnio solapado, ya no!

Entonces no buscaré dormir, quizás sí olvidarme de escribir y buscar algún amigo o amiga al otro lado del charco que tenga a bien estar conectado y con la buena disposición de entretenerme un rato –vamos Jordi en Madrid son más de las 8am.!-, pero dado el caso supongo que más de uno me tiene simpáticamente bloqueado, deja de joder vía satélite Lanatta! –casi los puedo escuchar también. Eso sí, no buscaré ningún ligue cibernético, ya los tuve, ya los viví, y aún creo que me entretuvieron, pero no soy tan buen candidato, de hecho cuando hace algún tiempo me presenté ante alguna ciber posibilidad, rápidamente me hizo una búsqueda en Google, vio mis fotos en Facebook, leyó mis posts en esta mula, y de inmediato me eliminó de sus contactos: “no eres tú, soy yo” le faltó decir.

Podría quizás ponerme a ordenar alguno de mis cajones, verificar que no haya vida, por ejemplo, en mi mesa de noche. Ya no sé que tantas cosas guardo allí, la última vez encontré desde cucharillas, pasando por llaves de alguna puerta conocida o por conocer, colonias que no sé si me las regalaron con buena intención o si quisieron que matara a alguna persona con ese olor lacrimógeno, lapiceros de todas las marcas y hasta un generoso chocolate que tanto tiempo tendría allí que su fecha de vencimiento databa de un mínimo un par de años atrás. Dije ser un poco desordenado? Lo refrendo.

Pero aquello de ordenar para un desordenado, es casi como agua bendita para un sacrílego. Yo no planeo dejar mi desorden, de hecho lo disfruto, son demasiados años de experiencia como un completo cultor de este caos, que incluso podría pedir en unos años mi jubilación anticipada. Eso sí, siempre encontraré cuanto necesito, podré ser desordenado in extremis, pero lo conozco tan bien que no requiero mucho tiempo para hacer aparecer mágicamente ese papelito pequeñito que probablemente haya sido un ticket de algún supermercado, donde anoté quizás un código de reserva aérea, un teléfono importantísimo o el día, hora y lugar de alguna reunión de vida o muerte -aunque reconoceré que hoy con esto de las pantallas táctiles y toda la parafernalia tecnológica ese tipo de datos los anoto directamente en el móvil, y así no pierdo tampoco a los contadísimos clientes que me quedan.

Pero regresemos a mi insomnio, he probado las infusiones –desde la valeriana y su terrible olor a pies hasta la típica manzanilla en flor, los ansiolíticos –desde el famosísimo Xanax, pasando por el Dormonid y terminando en cocteles de morfina con gabapentina y un toque de anticonvulsivante-, las terapias de respiración –no sirven de nada salvo de ligarse a la “loca yoga”, los tapones en los oídos y hasta tomarme un frasco entero de algún antigripal, pero no pasará nada, no dormiré ese par de horas esta noche, está dicho. Quizás debería regresar a aquella sabia sugerencia de contar ovejas, contar de un millón hacia atrás o golpearme la cabeza contra el tren a plena marcha, pero a lo mucho me irá a doler -que como se comprenderá descerebrado ya estoy. Ya veo aquel “blue” anunciando el alba, ya me dio sueño.

Lanatta.

En aquel café en Palermo Hollywood

enero 22, 2012 // Posted in Crónicas (Tags: , , , , , , , , , , , ) |  No Comments

Y allí estaba yo otra vez, en el mismísimo café de Palermo Hollywood, la mañana estaba perfecta, de hecho era uno de esos perfectos días de junio en los que ya no hace más ese calor infernal que suele invadir Capital Federal hasta mayo, ya se sentía esa sensación de frío, de “fresco” como ella prefiere decir. No iré a hablar mucho de ella en este post, de hecho sólo sé que la amé tanto como para que cada día juntos se convirtiera en un paseo en calecita, y al final, a pesar que no era lo mejor que hubiéramos podido ofrecer, se mostraba como una emocionante montaña rusa a la que uno siempre quiere volver a subirse.

Que si fui feliz? Lo fui definitivamente. Fue mi primer amor durante aquella larga estadía bonaerense, éramos lo que todos, a pesar de las envidias, tenían que llamar la pareja perfecta. Me hacía feliz desde un inicio, el encontrarla por las mañanas en la estación del subte, a las que aprendí a llegar temprano, sólo para intentar ser caballero y conquistarla un poco más al esperarla, pero debo reconocer que ese verla llegar al andén buscándome con la mirada era lo que más feliz me podía hacer.

Siempre tendríamos detractores, “amigos desinteresados” que nos darían su opinión sin siquiera que la pidamos. Más de uno por mi lado, me diría que era muy desprolija, que le sugiriera un poco de maquillaje, o que no se la imaginarían nunca sin el uniforme de cirugía con el que solía estar siempre. Probablemente a ella alguna “amiga” le habría dicho que yo no era tan inteligente como ella, que no la merecía, que sería yo simplemente un ave de paso, que se tendría que dedicar un poco más a la especialidad que estaba estudiando, y que, a la postre, le significaba haberse alejado de ese Montevideo tan delicioso, de su familia e incluso de haber incinerado a aquel novio de toda la vida, que pretendía llevarla al altar terminando la carrera.

Y claro, eso siempre traería cola, pues ella en su generosidad -que bajo mi óptica lindaba con la candidez- cuando él llegaba por alguna razón a la city porteña, le pediría el favor de recoger algún mandadito para su madre, aquella excepcional mujer que me convenció que el dulce de leche es y será siempre uruguayo -aunque yo jure y rejure que aquel manjar blanco de blancos peruano es mi absoluta fascinación. Pero el tipo sabía que me incomodaba, que quizás le podría haber quitado a la mujer de su vida, pero que él siempre estaría por allí, listo y dispuesto para joderme. Pero ella me pedía que confiara, que acreditara en nuestra relación, que aquella felicidad que sentíamos debía sostenerse y consolidarse en el tiempo, que así viviéramos en Perú, Argentina o Uruguay ella jamás tendría ojos o amor para otro que no fuese yo.

Así pasarían las semanas hasta que decidimos mudarnos juntos al departamento “nice” que tenía ella, pues eso de vivir más en casa de mi novia que en la mía no tenía sentido alguno, y seguíamos felices inclusive con mis “escapadas” de fin de exámenes a Lima para ver a mi vieja.

Hasta que el “inoportuno” me esperó muy cómodo, un día que retornaba, en el sofá y me vio llegar y ni se inmutó. Casi, casi parecía el dueño de casa, su ánimo provocador en ese momento rebasó mis límites, lo boté previa golpiza y horror de ella. Claro aquello trajo como cola no sólo una discusión, sino que yo me fuera iracundo a buscar algún amigo, pero sólo encontré a aquella “amiga”. Y en molestia quise desquitarme, y la venganza fue irnos a la cama. Pero regresé esa misma noche al departamento, las llamadas al móvil habían sido muchas, su mensajes de voz me pedían conversar, confiar, entender. Al regresar y dentro de mi absurda sinceridad le confesé mi infidelidad. Sólo volteó la cara, se desencajó, me pidió que durmiera preferentemente en el sofá, que ya al día siguiente arreglaríamos todo.

El arreglo fue terminar, decirnos adiós, y quedar como “amigos”. La ruptura era irrevocable, y me marché al mismísmo departamento en Belgrano, donde la arrendadora me pidió que si pensaba marcharme le avisara con un poco más de antelación que la vez anterior, y que si volvía a regresar debería pensar en vendérmelo para no tener que lidiar más con mis “volubilidades”.

La separación fue dolorosa, qué quiebre no lo es? Nos habremos visto millones de veces, nos comunicábamos por Messenger, por mensaje de texto, siempre en algún momento recordábamos lo felices que habíamos sido, siempre le pediría que volviéramos, siempre jugaba ella con eso, pero concluía que ese tiempo que habíamos tenido había sido bueno y rico, que nadie jamás me quitaría ese amor y devoción que ella sintió por mí, y que estaba segura que yo también había sentido por ella.

Y así fue como firmamos este pacto, un pacto de locos de dos amantes, de dos ex novios, de dos camaradas en su más amplio sentido, cada año de nuestra vida nos reuniríamos precisamente en este café el día de nuestro aniversario. El pacto obliga a que sea en este café, porque acá es donde hacen las medialunas con las que solíamos desayunar y esas tartaletas de manzana que me encantan.

Llegará linda como siempre, me mirará con la misma ternura de siempre, la abrazaré con todo el amor que mi cuerpo pueda transmitir en un abrazo, nos sentaremos y nos contaremos cuanto nos haya pasado, me preguntará y le preguntaré por compromisos?, novios?, hijos? Nos reiremos y flirtearemos, pondré la voz más masculina y sensual que tenga, y casi cuando ya todo indicará que nos iremos juntos, me dirá que se le hace tarde, que le encantó verme de nuevo, y que me espera en un año a la misma hora…salvo que no podamos por alguna razón, que sin duda comunicaremos con la antelación debida por los canales respectivos, casi como si de la cancillería se tratara.

Lanatta.

SOPA? No gracias!

enero 20, 2012 // Posted in Crónicas, Yo protesto (Tags: , , , , , , , , , , , ) |  No Comments

Cuando hace algunas semanas se comenzó a discutir la llamada ley SOPA –siglas en inglés de stop online piracy act o acta para detener la piratería en línea-, muchos de los que tenemos algún nivel de actividad en el Internet quedamos sinceramente intranquilos: una vez más el tío Sam querría meter sus narices en pro de algún grupo financiero capaz de mover tanto la cámara de representantes norteamericana como el mismísimo senado. Y es muy cierto que la piratería existe, y es mala, y condenable, y que los derechos de autor han sufrido un duro revés con el florecimiento de la cibercultura.

Pero ojo, ya vimos a inicio del siglo cómo la justicia cerró Napster, y aquel eficiente programa de intercambio de archivos p2p. Acaso ello detuvo la piratería o el intercambio de archivos protegidos? No aparecieron luego cientos de programas p2p como el emule, edonkey, kazaa, ares, etc.? Todos hemos podido ver que el sistema p2p sigue existiendo de forma natural, se ganó algo con destrozar ese primer intento como fue Napster? No fueron las grandes casas quienes demandaron por varios millones de dólares? Acaso con ello lograron detener la piratería? O mejor aún aumentar las ganancias por ventas de discos? No son hoy por hoy las tiendas online las que más recaudan vendiendo canciones una por una? Acaso ello no motivó a que las bandas o grupos se esfuercen más por producir mejores temas y no darnos un disco con un hit y doce canciones tontas?

Es que acaso quieren que por toda la información puesta en la red debamos pagar o suscribirnos?  O por ejemplo, deberíamos regresar a la época del Larousse en tomos impresos? O ser un poco más actualizados y comprar las variedades de ediciones de Encarta? Claro, de esa forma Microsoft estaría feliz, y Wikipedia debería convertirse a un medio por suscripción, porque la era de la internet  3.0 sería aquella en la que uno tuviera dos opciones o tenerlo todo físicamente, o comprarlo todo en línea.

El cierre de ayer de Megaupload nos puede dar una idea de hasta donde están dispuestos a cortar las libertades. Estados Unidos a través del FBI, casi como organismo supranacional, decidió la intervención y cierre del sitio de almacenamiento, y ha puesto tras las rejas a todos sus directivos. Acaso no se dieron cuenta que Nueva Zelanda es un país no anexo al tío Sam? En otras ocasiones el consejo de seguridad de las Naciones Unidas hubiera interpretado ello como una injerencia en un estado soberano, pero no lo hizo, porque claro, era el sheriff global quien lo hacía.

Ahora bien, yo califico a Megaupload como un sitio de almacenamiento, porque era tal cual. Si usted alquila una casa y decide armar allí un laboratorio de procesamiento de cocaína, será culpable el dueño de dicha casa de ser narcotraficante? La lógica llama a pensar que no, pero para los jueces americanos, es así. De hecho, dicha medida ha afectado a quienes incluso pagaban un servicio Premium por mayor almacenamiento. Quién irá a devolverles sus archivos y dinero? Lo hará el respetuosísimo tío Sam?

Ya la protesta de Wikipedia e incluso el mismo Google se han hecho sentir, de hecho el mismísimo impulsor de tal proyecto Lamar Smith se ha visto obligado a retirar hoy mismo el proyecto de la cámara de representantes. Pero éste no será un retroceso, sólo un breve retraso mientras compran voluntades. De hecho, la SOPA hablaba sólo de intereses norteamericanos, pudiendo ello verse reflejado no sólo en las compañías infractoras sobre suelo norteamericano, sino como en el caso de Megaupload, con cualquier país que ellos tengan un FTA –TLC en español de Tratado de libre comercio- como es el caso de Nueva Zelanda. De allí, que hayan negociado con excesiva puntualidad el tema de los derechos de autor siempre –incluyendo el Perú. Eso quiere decir que, si el tío Sam decide cerrar sitios web fuera de su territorio, todo aquel país con el que ellos tengan un FTA simplemente deberán hacer lo mismo desde los servidores de internet, coactando las libertades de los consumidores, y forzando a todos a seguir su dictado. Como se verá no es una dictadura, es simplemente la versión más fascista de la república, la plutocracia.

Si bien es cierto que la piratería, genera grandes pérdidas en derechos de autor, en más de un país empobrecido –como el Perú- ha servido para que libros y programas sean accesibles a todos los estratos del país. Por ejemplo, en la tierra del tío Sam manejar un programa como AutoCAD no sólo cuesta el programa, sino también su respectivo manual y sin duda el entrenamiento para ello –algo que sobrepasa los miles de dólares. Acá en el Perú, un chico de menos de 14 años lo puede manejar al dedillo, pudiendo tener un arma de trabajo y mejorar la economía familiar, sin tener que vender drogas o asaltar a nadie.

Supongo que el único balance al tío Sam se lo puede dar China, y claro a ver si el tío Sam le dice a China bájame esa página o ciérrame ese portal, los chinos se zurrarán diez veces. Por qué hablamos de la libertad restringida en China, cuando el tío Sam quiere ser  aún peor? Acaso quieren parametrar desde ahora a las nuevas generaciones como para dirigir todo en pos de un mayor consumo de productos enlatados sin que los seres humanos tengan la capacidad de discernir? O es que Obama quiere emular al desquiciado George W. Bush y  hablar como tarado del eje del mal, de los enemigos y de los súper amigos?

Tenemos que fomentar el  uso de software libre, y que el conocimiento sea universal, por el amor de dios, somos la única raza capaz de destruir su propio hábitat, y si no evolucionamos en algo tan simple como es el conocimiento y el acercar las herramientas, dudo mucho que se pueda hablar de equilibrio e igualdad, por mucho que se llenen la boca con programas de apoyo al tercer mundo o con regalos de alimentos.

Lanatta.

La imagen es de software libre no es piratería!

Besos de planta baja

enero 17, 2012 // Posted in Crónicas, Diabladas (Tags: , , , , , , , , , , , , , ) |  No Comments

Si me pongo a hablar de cómo comenzó nuestra historia, quizás nos remontaríamos a demasiados recuerdos, a aquellas sensaciones que fuimos desarrollando siendo casi niños, a esa deliciosa sensación de los primeros roces y caricias, sensaciones al fin y al cabo que lo único que conseguían era volver a aquellos tímidos cuerpos, en hervideros hormonales. La niña ya no lo sería tanto, y un servidor, se volvería un novedosísimo bribón. Cierto es que, comencé tratándola un poco mal, colgándome de sus trenzas unos años antes, pero aquel recuerdo fue enmendado absolutamente con nuestro comportamiento de aquella playa, de aquellas sensaciones de pieles casi desnudas y humedecidas por el mar.

Los años pasaron, y a decir verdad, que cuando la volví a ver tanto tiempo después quedé extasiado, aquella salida despavorida y casi injustificada de la casa de mi madre así lo hizo notar, ya yo no podía articular un lenguaje inteligible, ya el ser creativo en frases o ideas, simplemente se veía cohibido y nulificado por su presencia, iríamos quizás a comprar una gaseosa? pan? azúcar? Ni idea! Simplemente, aquella necesidad de mi madre por ser tan buena anfitriona, nos dio la oportunidad que estábamos esperando para tomar revancha de algunas situaciones que dejamos pasar en nuestro verano primitivo, pero que con el pasar de esos pocos años, ya habíamos pulido perfectamente. “¡Gracias vieja! “, es lo primero que se me vino a la mente cuando estaba diciendo aquello de la compra a la empleada, para de inmediato interceptarla e inventarme cualquier excusa para salir de aquella sala que nos frenaba tanto, y claro pedirle que me acompañe, que vaya conmigo, ya nuestras miradas estaban demasiado jugadas para pretender no darse cuenta que nos necesitábamos.

Y fue así, cómo aquel lento ascensor ni bien, cerró sus puertas con dirección a la planta baja, nos impulsó a esos besos extremos, a ese comerse los años a punta de besos, a abrazarse como dos seres que no buscaban más que fundirse allí mismo, que no era una coincidencia, que ese viaje no lo habíamos tomado por separado, ese juntarse, ese besarse, ese sentirse nos recordaba que el tiempo nos había perfeccionado, que quizás los besos no hubieran sido tan sentidos y tan provocadores, que sin duda, ese paso de los pocos años que habían transcurrido nos daba el perfecto indicador de quienes éramos ya para ese instante, no se rencontraban sólo dos viejos enamorados, era ya una sinergia de hembra y macho. Ese día, probablemente, deberían haber pasado un par de horas de estar prácticamente en la mismísima puerta del edificio comiéndonos a tanta intensidad, que la empleada pudo bajar, darnos el encuentro pedir la plata para ir a hacer la compra, regresar, subir, dejar las cosas y, finalmente, volver a bajar para invitarnos a que tomemos el lonche bendito –ironías de la vida, yo sentía que ya había comido.

Pero claro, citarnos era complicado en ese momento, mis días y horas no estaban para nada en mi casa, y tener un móvil para ese momento resultaba algo no imposible, pero sí medianamente caro, sólo tenía aquel buscapersonas, en el que llegaban unos mensajes de texto, sin posibilidad de responder. En su caso, su trabajo terminaba a una hora fija, quizás el punto de encuentro adecuado sería la casa de mi madre, y fue así, que para variar, mi vieja hizo otro pase gol, la invitó a una misa de sabría Dios qué cosa, y ella muy decidida dijo absolutamente sí, para dentro de dos días, un poco más temprano.

Y fue así, que ella llegó, puntual y a su hora, claro primero mi madre como buena dentista debía examinarla para ver algo de sus caries, o algo parecido, dándome el tiempo perfecto para que yo pueda regresar de esa clase, a la que llegué sólo para que el profesor me viera y firmara la lista, no me iría a quedar por nada del planeta, ella estaría por llegar y yo debía volar. Claro, las coincidencias no existían, y mi madre, muy puntual para sus misas, determinó que todos deberíamos ir: “sí mamí!”. Claro, bajamos todos juntos, pero a medida que fueron avanzando, nosotros nos fuimos retrasando. La iglesia en cuestión estaba un poco lejos y mi madre nos dijo que quería caminar, nosotros iríamos teóricamente en taxi? bus? lo que sea!

Ir?? No fuimos a ninguna parte, simplemente nos quedamos allí, nuevamente en la puerta del edificio, comiéndonos con mayor intensidad. Llevaba ella una apretada falda y blusa como lo exigía el uniforme de su trabajo, remarco el apretada, porque jamás a ella algo le iría a quedar suelto, su cuerpo jamás será uno que pueda pasar desapercibido, ya ella estaba acostumbrada a donde estuviera detener el tráfico, que cualquier mortal que la viera volteara para mirarla de nuevo, que provocara no sólo mirarla, decirle algo., Mujeres así, no sobran en este planeta, y cuando aparece una así, simplemente el común de los mortales las mira cual diosas. No yo! Yo la tenía allí, para mí solito, caníbal con hambre, y una virgen ofrecida voluntariamente al sacrificio con un demonio servidor.

Nuestras bocas iniciaban ese ritual, nuestros cuerpos bailaban aquella danza tan sensual que sólo se podría emular en una cama, sudábamos, nos besábamos, nos mordíamos, mi lengua invadía esa boca que la recibía placenteramente, que la alojaba, que la trataba perfectamente. Mis manos se encargaban de pasearse por toda su piel, de hecho mi mano decidió incursionar bajo su blusa, tomarle la espalda, apretarla contra mí, acariciarla con mis dedos surcando y haciendo nuevas rutas allí. Mi boca paseaba de la suya al cuello, nuca y hombros, más de un transeúnte nos habrá censurado, otros se habrán quedado con las ganas de alimentar más ese voyeurismo impropio, más de uno nos habrá gritado aquello de “váyanse a un telo”. No me importó, a ella tampoco.

La danza continuaba, mi lengua se ensañaba con su piel, y la consecuencia directa era pasar a esos generosísimos pechos capaces de ser un banquete para cualquier recién nacido, y fue allí que más de un gemido obtuve que su cuerpo me respondía que continuara, pero en ese instante, ella me detuvo, y hasta ahora no sé si fue porque se dio cuenta que mi madre estaba a pocos metros regresando de la bendita misa –casi dos horas después- o porque de continuar iría a ser sexo callejero.

Hoy la evoqué, y me capturó cada instante, los reviví plenamente, la volví a disfrutar, ciertamente la extrañé, miré esas escenas en cámara lenta, cambié de plano, puse retroceder varias veces, la disfrute, casi imaginé lo húmeda que ella estaría, reviví esos impactos de nuestras pelvis, esos roces casipenetrantes cuadro por cuadro, hasta que opté por poner stop y transcribirlo en este post cargado de recuerdos y con sobredosis de líbido.

Lanatta.

¿Volvemos?

enero 13, 2012 // Posted in Crónicas (Tags: , , , , , , , , ) |  No Comments

Confesarte que soñé contigo seria ilógico, si hubiera sucedido una sola noche en un momento lejano y único, pero no cuando te metes en mis sueños por tres noches consecutivas. Ya en ese caso se siente diferente, ya no es igual, ya era un esperarte a la noche siguiente para que me deleites con tu mirar, con tus juegos de niña traviesa, o de mujer malvada, simplemente, por ese invadirme en sueños a tu antojo y para mi placer. Te confesaría que hiciste que anhelara todo el día con meterme en la cama rápidamente –así fuera casi el mediodía- y decidiera –ex profeso- cancelar algunas consultas justificándome con alguna secuela de esa gripe tormentosa que me asaltó a inicios de este mes, y claro, mi afán es el de proteger la salud de mis pacientes, ergo contagiarles de algo sería insensato, pero otra confesión, no tenía nada, solo las inmensas ganas porque sencillamente pudieras aparecer de nuevo en ese sueño, donde finalmente estarías dispuesta y lista para mí.

No voy a negarte que hasta un antigripal me tomé, no necesito recurrir a los ansiolíticos, ni a ninguna pastilla “fuerte”, un miserable antigripal me pone a dormir casi doce horas ininterrumpidas, tiempo más que suficiente para buscarte, para intentar encontrarte, créeme el ser dormilón como soy, ayuda en este tipo de casos. Y te volví a encontrar, te pude hablar, me quisiste mirar, te pude llevar de la mano, quizás habré hecho mucho más, pero no sería de caballeros contarlo tan abiertamente, o aún mejor, seré demasiado supersticioso y no contaré completamente tan rico sueño hasta que no lo haya hecho realidad, no me culpes, podría pasarme ruda, bañarme con agua florida o quemar palo santo sólo para ayudarme con algún  medio adicional, eso sí, nada de brujos, chamanes o hechiceros, para qué, basta con un demonio servidor.

El resultado de esa última velada onírica trae como resultado este escribirte, claro la fecha nunca la sabrás, de hecho me valdré de este anonimato temporal que me permite escribir, para no decirte cuándo, cómo y dónde sucedió esto. Simplemente, sucedió. Ahora bien, que ello me motiva a buscarte, no lo pienso negar, me empuja no sólo a querer saber de ti, sino a quizás ansiarte. Pero, vamos mucho tiempo ha pasado, este escribirte y buscarte podría resultar sencillamente en un suicidio completo, porque es evidente que puedo tener una respuesta contraria, y estarías en lo que en mi barrio podría llamar justo derecho.

Hablar de justicias o de ambigüedades supongo es algo que podría, de hecho estoy pensando seriamente en que mi primera comunicación sea un muy diligente y sesudo correo electrónico, algo puntual, específico, quizás un saludo afectuoso, un tenor híbrido, nada que parezca que muy mandado, ni tampoco tan distante que se sienta frío. Te podría contar que te me viniste a la mente en algún momento loco de los últimos días, me inventaría algo, nada que pudiera parecer tan elaborado como para que me sientas fingido, ni tan monótono como para que te llame tanto la atención.  Si te das cuenta debía manejar incluso los tiempo, nada de ser el apurado Lanatta, aquel capaz de subirse en el tren en plena marcha, pero tampoco parecer algo distinto a quien soy, el corto tiempo que ha pasado no me ha cambiado, no he variado nada en mí –y te confieso que no pretendo cambiar a pesar que tenga un año más de vida, más responsabilidades y siempre más deseo de generar millones para poder mantenerme.

Pero vamos, no es que te importe tanto qué profesión tengo, o qué logros profesionales voy obteniendo, simplemente te bastó todo el tiempo saberme bueno y feliz en lo que hacía, y en que en esas conversaciones largas y divertidas simplemente nos divirtiéramos, nos sintiéramos tan relajados y tranquilos, que lo más probable es que al colgar ya buscáramos ese volvernos a tener, ese volver a discar, sólo por el gusto de escucharse de nuevo. Te seré honesto y todo aquel tiempo delicioso que estuvimos, simplemente comencé a preocuparme por ti, por intentar cuidarte, de hecho ese preocuparme podría parecer tonto pero se reflejaba en saber que tal dormiste, o si habías comido. Es innegable que cada charla que tuve con otras personas me llevaban a cada punto en el que simplemente me aburría, me cansaba, encontraba tan poco en común con ellas, que regresabas cabalgando a mi mente, a que esa empatía y comodidad, o que dicho categóricamente, esa confidencia que teníamos, se hiciera extrañar, que buscara algo que te devolviera a mí, por lo menos un ratito.

Ya el correo lo terminé, ya te lo envié, será de aquella viejísima casilla en Hotmail? O de mi muy hackeada casilla en America online? Es que te tengo en ambas, y claro la de Hotmail también me la hackearon, pero lo han hecho tan mal y tantas veces que podría llamarle a la  persona que me la hackeo y darle la respuesta a la pregunta secreta. Pero venga, no es menester de este post hablar de mis casillas, simplemente del por qué mi correo está en tu buzón, y de las ganas irrefrenables que tengo porque me respondas algo. Probablemente si ese “algo” tiene cuanto necesito, creeré firmemente que no todo está perdido, y que romperé mi voto aquel de nunca intentar regresar con alguien con quien estuve antes. Las posibilidades son muchas, es muy cierto que me puedes maldecir, tratar de infame, idiota y desgraciado, y claro yo te daré la razón, de hecho te diré que es algo justo. Pero si hay una respuesta también optaré por tomar un poco más en serio aquello de subirme a ese avión que me lleve a ti. Ya lo sé, soy un loco, y como parte de esa locura puedo tener como cómplices los aeropuertos y los aviones que a veces tanto odié, pero esta vez te aseguro hasta los estoy extrañando.

Tengo un mensaje de respuesta y es tuyo…le daré click, veré que me dices.

Lanatta.

Rudy (1978-2012)

enero 9, 2012 // Posted in Cartas extraviadas, Crónicas (Tags: , , , , , , , , , , ) |  No Comments

No saltes! Te lo hubiera dicho probablemente si hubiera estado allí, quizás incluso no hubieras tenido que siquiera pensar en ello como una alternativa, podríamos quizás haber hablado de las opciones que tenías, de las posibilidades, de que siempre hay salida para todo. “Puta madre, no saltes huevón” te hubiera dicho así hubiese estado atado de pies y manos, pero allí cerca.

Sabes algo? Tú y yo nos parecemos en mucho. De hecho tanto tú como yo, hemos crecido con unas madres castrantes, con ese tipo de madre que en su intención de cuidar de nosotros, probablemente hasta hubieran preferido masticar todos los alimentos por nosotros para que así, quizás, no nos desgastemos. Sí pues, tu mamá como la mía por alguna desgraciada razón decidieron sacrificar su vida para ser única y exclusivamente mamás, y como aquel matrimonio no resultó lo que ellas hubieran deseado o creído, pues encausaron todos sus afectos y sus intenciones en ti –o en mí. Mira, qué tanto nos pareceremos que incluso los años pasaron y primero fue tu viejita a la que el dio el cáncer al seno, y recuerdo como toda tu familia simplemente se volvió una sola, e hicieron cuanto tuvieron que hacer para que a la tía Coneja no le faltara nada, desde el momento de la cirugía, pasando por las quimioterapias, etc. Ese bastión familiar que ya no se ve tanto, me hizo sentir, te confesaré, un poco envidioso. A los años, mi viejita caía con el mismo diagnóstico, felizmente el seguro social cumplió su papel a cabalidad, y la verdad es que hasta ahora podemos contar que nuestra viejitas están vivas, y que siguen siendo jodidas, y que siguen llamando las mil veces al día por teléfono simplemente para saber cómo estamos, si estamos lejos incluso para preguntar si hemos comido, tomado, dormido, son así las viejas, y sabes qué?  Ya no me jode. Tu mamá fue muy generosa, preguntando siempre por la salud de la mía, se mostraba interesada, me aconsejaba y hasta sugería algunas cosas, no te voy a negar que esa sensación que tuve cuando mi madre tuvo cáncer fue terrible, me sentí perdido, nunca conversamos sobre ello, simplemente ese tema lo obviamos como tantos otros.

Recuerdo cuando tu mamá cumplió sesenta años, y exigió que le hicieras toda esa fiesta con mariachis, whisky del bueno en cada mesa, y hasta orquesta. La verdad nunca me dijiste cómo lo costeaste, pero te contaré que tu vieja se mostraba orgullosísima porque su Rudy le había pagado todo y le había hecho la fiesta de su vida –casi como si fuera una quinceañera. Yo cuando la mía cumplía también la llevé a un súper viaje por Brasil, a lo mucho dijo que estuvo bonito, allí sí noté una diferencia entre nosotros, tu mamá siempre valoraría lo mínimo que tu hacías por ella, la mía en cambio, siempre me deja con la sensación que no hice suficiente, y eso a veces cansa, sin duda. Tampoco voy a hablarte de todas nuestras diferencias, yo fui pocas veces al año al Lawn Tennis o al Bosque, tú, en cambio, prácticamente todas tus vacaciones las pasabas allí con tus primos. No tengo idea de ya cuántos idiomas hablabas, ni de cuántas gringas te levantaste con esa chamba con los turistas, yo a lo mucho aparte del inglés del cole, y de mi modesto portugués de playa, mastico el italiano y catalán. Joder! Que también por eso te envidiaba, de hecho hasta ahora no conozco el Manu, ni Tambopata, en cambio tú ya te aburrías de ir por allí.

No saltes compadre, te lo hubiera dicho pensando no sólo como pata, sino también por tu vieja, la familia, o los patas del barrio. Quizás el brother Hernán ya no estaba para escucharte como solía hacer desde chico, pero él sí se murió por un accidente, que quizás debiste ir a buscar a algún cura, o algún terapista, oye no hay ningún problema tan grande, siempre joderá el resolverlos, pero se encuentran soluciones tranquilamente.

No saltes compadre, no creo que todo esté tan perdido, así me dijeras que tienes más deudas que ni trabajando 200 años las podrías pagar, o sí me contaras que descubriste que te gustaban los tíos, o que alguna chibola te hubiera jugado mal, o en el peor de los casos que alguna tramposa te clavó el HIV o que la palabra “incurable” aparecería en tu historia clínica, simplemente cabía la posibilidad de que tuvieras un respiro, una forma, una salida, matarte como alternativa, no debió de ser siquiera una opción.

Pero no estuve allí para decírtelo, me quedé ciertamente huevón cuando me lo dijeron. Allí estaba el vídeo de la tele en el que paseabas por Wilson, medías el edificio, entrabas como si te conocieran, y simplemente la siguiente imagen que aparecería serías tú cubierto por una bolsa negra, no había más que hacer, te habías matado sin siquiera dejar una nota de despedida, un comentario en tu Facebook, o un tweet. Decidiste largarte, y te confieso que de cierta forma, admiro los huevos que tuviste para matarte, no es una decisión fácil, sin duda, pero lo hiciste sin permitir que nadie te cortara en el intento, nada de racumín con incakola, nada de cortarse las venas, quizás si yo lo hubiera hecho, hubiese preferido un tiro en seco por la boca a la sien. Bang! A la mierda! No hubieran especulado tanto como en tu caso, en el mío todo el barrio y la gente que me conoce sabe que muy cuerdo no estoy, pero ya tú vez, esa es otra diferencia entre nosotros, tú siempre demostraste ser bastante cuerdo.

Te juro que aquella perplejidad o asombro aún no me son esquivos, te largaste en una caída libre de no sé cuantos metros, no te voy a reprochar nada mi brother, quién soy yo para hacerlo? Intentar dar solución a algo? Tampoco cabe, espero que te vaya de puta madre, y allí donde estés simplemente te sientas mejor, que haya valido la pena mandar al carajo al planeta y estrellarse la cabeza contra el pavimento varios pisos después.

Descansa en paz, o aún mejor, allá rómpela y pásala de coña,

Lanatta.

Yo no me quiero casar…y Ud.?

enero 4, 2012 // Posted in Crónicas (Tags: , , , , , , , , , , , ) |  No Comments

Hubo un tiempo en el que viví con una persona, y de hecho esa convivencia trajo como consecuencia que se me meta este bicho blogger que hasta ahora no me abandona. No voy a negar que era una gran mujer, y que durante nuestra vida en común –muy alejada de la gris Lima, en una ciudad donde la fresa se llama frutilla y donde los taxis son tachos- nació esta necesidad de gritar al planeta las cosas que vivía con ella y que, podrían parecer vanas, pero que sin duda a un odioso soltero como yo, le resultaban perturbadoras. En esa época en ese país había un programa de televisión que se llamaba “yo me quiero casar…y Ud.?”, motivando a que con lo jodido que soy, simplemente bautizara dicho primer blog como “yo no me quiero casar…y Ud.?”

Los años han pasado y de aquella experiencia podría hablar varios posts explicando cada una de las sensaciones que el convivir generó en mí. Pero hay algo que me quedó muy en claro, los hombres y las mujeres no somos animales para convivir, quizás sí para pasar varias noches juntos, muchísimos fines de semana, incluso por allí algunas semanas, pero dentro de una experiencia distinta como un viaje, unas vacaciones, o algún tipo de excursión. El convivir demanda demasiadas coincidencias, algunas quizás muy justas, otras en cambio exageradamente ilógicas, tontas y, ciertamente, innecesarias.

Fernando, por ejemplo, se casó hace cuatro años, felicidad, alegría y, claro, la buena intención de que dicho matrimonio fuera un acierto por donde se le tomara. De hecho, se le ocurrió la mejor idea del mundo y fue irse a vivir a NYC, y luego a Londres. Ya en plena capital británica, su mujer salió embarazada y alumbró una hermosa niña. Ahora bien, Fernando ha ido mudando de gustos con el paso del tiempo, no es lo que podría llamarse un purista, como un servidor que ante cualquier cosa se cataloga como metalero acérrimo, aún a pesar que puedo tener en el coche la colección completa de Los Chabelos o Memphis La Bluesera.

El asunto está en que Fernando hoy por hoy adora el tenis, y estando en Londres, evidentemente puede ver no sólo al Chelsea o al Manchester Utd., sino también comprar sus tickets y ver el ATP tour. Pero entender eso no es complicado, y claro, como a cualquier ser humano su divertimento máximo es ir a dichos torneos con su mujer, salvo que ella simplemente opte por marcharse en medio partido sin dar explicación alguna, y con los tickets comprados para que no sea sólo un match sino, un full day.

Ojo, no voy a decir que mi amigo sea un santo, pero puedo asegurar que él es bastante tendente a facilitar los acercamientos y prácticamente dar su brazo a torcer si el momento lo amerita –eso por ciertas damas es siempre tomado como sumisión o capitulación, y por algunos hombres, simplemente catalogado como “pisado” o “sacolargo”. Regresando al tema, si alguien me hiciera eso, simplemente la mando a su casa en patines, no pues, no soy de los que se come la empanada aquella de “contigo pan y cebollas”.

Ahora bien, a mí me pasó que aquella flaca linda e inteligente se le ocurrió pensar que conmigo las cosas podrían ser sencillas sólo intentando imponerse o incluso condicionando nuestros encuentros sexuales a sí yo “me portaba bien”. Y fue una soberana metida de pata, porque mi lógica me hizo sentir completamente desatendido y me resultó muy simple buscarme a otra persona que tuviera tanto apetito sexual como el mío, y postergar –o simplemente romper- la relación con esa otra persona.

Es lógico y entendible que las relaciones humanas se basen en acuerdos previos, o en negociaciones, en realidad negociamos en todo siempre, y no nos debería parecer raro, ahora bien esas negociaciones en una cama, son bastante fregadas, porque uno de ellos cederá a regañadientes, y en algún momento ello será enrostrado.

Conozco a alguien que se casó en cuento de hadas, su príncipe era perfecto hasta cuando cagaba, se jactaban del mejor sexo del planeta, todos los días, todo el día. Hasta que nació su primer crío, y chau sexo. Aquella relación cuyo componente afectivo sexual era tan alto, simplemente se hundía porque claro, una mujer embarazada en sus últimos meses se vuelve apática, y luego del alumbramiento suelen tener un descenso en la libido que hasta odian a sus maridos. Y si a ello se le suma, que están dando de lactar o las malas noches que implica tener a un bebé entre manos, simplemente la armonía sexual de dicha pareja se fue al tacho, y negociar sexo con tu propia mujer, supongo que debe ser extenuante, pero lo será aún más si ella decide poner en el tapete aquello de que la que da los pechos es ella, que la que ha mutado su figura es también ella, y que la que siente ganas de asesinar al planeta entero por esos desfases hormonales también es ella. Allí mayor punto de negociación no tenemos, no se le puede decir “te compro unas nuevas hormonas en el supermercado” o “mañana mismo iremos a por una lipoescultura”. No se puede!

Vivir con una pareja es una cuestión de elección, y sin duda conozco a muchísimas personas que llevan varios años juntos, pero aquel tema de la convivencia les resulta entre incómodo e inadecuado, y claro surgen excelentes excusas desde la religiosa que dice “sólo viviremos juntos cuando nos hayamos casado” hasta la práctica y muy modesta “es que yo vivo aún con mis padres”. Sería peor si a esa convivencia tan disímil se le añadiera un crío, porque probablemente allí sí arderá Troya, y resultará no un esfuerzo titánico sino elementalmente un suicidio para cualquier forma de intentar consolidar la relación. Un nene no consolida ninguna relación, y podría asegurar con toda la tranquilidad del mundo que la pone en muy alto riesgo, si aquella capacidad negociadora simplemente tira para un solo lado, sin intentar visualizar las necesidades y sentimientos del otro.

Yo no me quiero casar…y Ud.?

Lanatta.

2012? De acá!

enero 4, 2012 // Posted in Crónicas, Yo protesto (Tags: , , , , , , , , , ) |  No Comments

Señora, una vez que han terminado las fiestas navideñas –que felizmente sólo duran como mucho un par de días-, lo usual es que los seres humanos nos preparemos, casi con acelerada ansiedad para celebrar la llegada del nuevo año. Es muy probable que ustedes las mujeres a la cena navideña se puedan presentar incluso con la cara lavada y el cabello amarrado, total sólo estarán los familiares más cercanos y, por lo tanto, no haya necesidad de “producirse” –de hecho en mi familia un primo mío suele recibir la navidad en pijamas con el slogan de “total en un rato nos vamos a ir a dormir”. Y es cierto, son poquísimas las personas que la noche de navidad se encargan de tener sexo desenfrenado y agresivo. Por qué? Probablemente porque  o están pensando en el tema del niño dios, Santa Claus o lo puñeteros regalos que no compraron, o porque su pareja puede asumirlo incluso como pecado.

El asunto está en que para año nuevo, todo suele cambiar, de hecho las personas suelen decir que trabajarán hasta el mismísimo 31, pero lo cierto es que a lo mucho y trabajan hasta el 28. Lo que pasa es que el 29 es un excelente día para, por ejemplo, tomar el vuelo o ir a la estación de buses, y de hecho esos días no habrán sobreprecios que pagar, o largas filas de espera, y llegar a ese destino paradisiaco o de aventura será mucho más sencillo, incluso el personal estará más relajado y de verdad querrá atenderlo a uno con cierta prolijidad.

Pero ojo también están aquellas personas que son obligadas a permanecer en sus ámbitos laborales hasta quizás el mismísimo 31 por la tarde, y claro, en el caso de nosotros los hombres, bastará con una buena ducha, un poco de colonia y ponerse el traje previamente seleccionado –aunque hoy por hoy a algunos les gusta ir a que les corten las uñas, les afeiten o les corten el cabello ese mismísimo día, emulando a cualquier fémina, y perdiendo aquel viejo valor de “macho que se respeta”, para ser básicamente la “niña que se consiente”. Pero en el caso de las mujeres que trabajaron hasta el 31, lo más probable es que hayan salido echando leches para alguna peluquería, salón, estilista, etc., para que mínimo les hagan las manos, pies y, sin duda, el cabello. No importa si se bañaron o no, obvio eso es lo de menos, total un poco de esos perfumes lacrimógenos, y nadie podrá dar cuenta de que no se bañaban desde navidad.

En mi personal caso, mi mejor amigo y hermano, Fernando llegó desde Londres a pasar navidad y año nuevo en Big City. Como dije, somos como hermanos, pero claro el estar casado a él le impidió que nos viéramos los primeros días, es un tema –supongo- de tener la agenda consensuada con su mujer y determinar a quién se visita, cuándo se visita y cómo se visita.  El asunto es que mi hermano del alma decidió que el 30 era adecuado, y la verdad me venía como anillo al dedo, porque este año no había planeado irme lejos.

Fue así, que con mi brother estuvimos toda la tarde, y parte de la noche, poniéndonos al día cual dos viejas chismosas. Señora seamos sinceros, así como ustedes lorean, nosotros también lo hacemos, y como le explique a una persona cercana a mí, los hombres hablamos mejor nuestros problemas entre hombres, que ir a llorarle a alguna amiga nuestras vicisitudes laborales o amorosas. Sinceramente, mayor ánimo de atención no tenía, entonces fui a uno de estos supermercados donde a uno le ponen una ronda de quesos y embutidos, todos ya cortados y ordenados, siempre dispuestos  a que simplemente uno les retire el papel film y los ponga en la mesa, y a ello sí añadí aquel pisco sour de receta casera que sé preparar -y que más de un halago ha recibido- y un modesto pye de limón que compré en la dulcería más cercana y que, de hecho, implicaría un toque de dulzura para dos viejos gallos.

El tema está en que si la charla es agresiva en tiempos, debíamos literalmente tomar, comer y charlar con cierta rapidez para entrar en confianzas y llegar a los puntos que requieran luego del consejo del otro.  Y así fue, pero atentti con algo, y es que confesaré que soy intolerante a la lactosa. No es algo de lo que pueda jactarme frente a nadie y menos frente a una mujer, pero si pues aquella azúcar contenida en el producto blanco derivado de aquella vaquita hermosa mugiente, me hace no daño, sino desgracia.  Pero claro está, no importó, total mi mejor amigo estaba en la casa y supuse que en el peor escenario me vendría una ligera diarrea al día siguiente.

Y así fue, el mismísimo 31 yo estaba como pato sentado en el trono, y claro la vida se iba por el potito. Ahora bien, mantuve severa dieta, no comí nada, sólo tomé estas odiosas bebidas rehidratantes y, casi a las 10 de la noche, ya estaba presto para el tonazo de año nuevo, aunque debo reconocer que por allí que me picaba la garganta, pero supuse que tanto tomar pisco sour helado debía traer alguna consecuencia.

El asunto es que la fiesta de año nuevo se hizo una verdadera desgracia y, no por mi causa. Tampoco hubo aquel delicioso sexo para comenzar el año, ni deseos por algo mejor, las huevas! Fue una recepción de año tan mala, que hubiera preferido internarme en algún psiquiátrico para una cura de sueño. Pero al despertar –en el piso- de este odioso 2012, ya no sólo me dolía la garganta, estaba con el cuerpo molido, algo de fiebre, y sin poder respirar como hace la gente por la nariz. Diagnóstico? Algún virus nefasto que justo decidió atacarme para iniciar el año, que por agregado que parezca, no sólo tengo el poto hecho jirones por tanta lactosa ingerida, y no haber respetado a mi pobre intestino añadiéndole uvas, champaña y comida a la media noche, sino también con la garganta, nariz y creo que hasta pulmones hechos desgracia.

Sí pues, llegó el apocalíptico 2012, y así se equivoquen los mayas, chancas, talibanes o cajamarquinos, lo único que puedo decir es que llevo metido en cama, con ánimo de perro, con ganas de muy poco y con la severa intención de que si este 2012 no mejora prontito, yo voy a ser el que haga viable el fin del mundo.

Lanatta.