Y no sólo era un virus, era querer conocerte, no diré esclavizarte -aún no-, sólo ser fuente de información para generarte nuevas costumbres, gustos, vida. 
D:\RFID6g


Eran los finales de los 80’s, y aparecía en Lima, Genaro Delgado Parker, otrora gerente general del canal de televisión más importante que había en el Perú como era Panamericana, con un aparatito que él mismo decía se irían a revolucionar las telecomunicaciones, era casi del tamaño de una radio portátil, con un mango y cable, pero era un teléfono. No era el teléfono inalámbrico con el que las mamás del barrio caminaban toda la casa –con la antena desplegable que te podía sacar un ojo-, era un teléfono celular con el que te podías pasear por la ciudad, y que su versión más cara, dejaba de ser todo ese aparato para parecerse en mucho al inalámbrico de las mamás, claro era un ladrillo en tamaño y peso, pero el sólo hecho de sacarlo en una reunión, te daba más status que ser miembro del Club Nacional o del Regatas, es más se aplicaba un sistema en el que quien te llamaba pagaba, pero tú también. 

Los años pasaron, y tener un celular es parte de todos, ya no hay aquello de “manya tu fono”. Pero hoy las cosas ya comienzan a cambiar, y acá inicia la conspiración.

No es una novedad que con esta desgracia de la pandemia como es el coronavirus, todos intentan no tocarse y que el dinero es de las cosas que están más manoseadas y contaminadas que hay. Pues bien, los chinos –sí los mismos que inventaron un virus en noviembre del año pasado- ya venían usando un sistema que utiliza el celular como medio de pago, ya acá incluso muchos bancos permiten el intercambio monetario por un código QR. Pues con esto de la epidemia no sería nada raro que el dinero como lo conocemos desaparezca, y se entre en la era del dinero totalmente electrónico, y que tu billetera o tarjeta sean tu teléfono…o no.

Hace unos años Bill Gates el ex CEO de Microsoft junto a un grupo de investigadores de MIT y una pequeña startup, habían diseñado un chip insertado bajo la piel, que podría  repartir dosis de anticonceptivos a mujeres, o también de insulina a diabéticos. El chip y su objetivo parecían una idea genial y de hecho se hicieron muchas pruebas en África. El gran filántropo Bill Gates, ayudando a todo aquel humano que necesite un uso concomitante de algún tipo de fármaco, claro el chip para ese momento venía preprogramado, para liberar la dosis constante de la medicación hasta por 16 años. Una gran iniciativa.

Pero nos cayó el covid19, el planeta entró en cuarentena, ya el pensar en las razones y los que sobrevivirán han sido materia de otro post (https://hablalanatta.lamula.pe/2020/03/19/konspiranoia/hablalanatta/) pero es probable que nos hayan dicho hasta el cansancio que el modelo que más ha funcionado es el coreano, porque fue muy drástico, contención, evaluación persona a persona, aislamiento y cuarentena...y un añadido big data. Toda información, era llevada a los servidores de sanidad, todos los datos. 

Los chinos –otra vez-, usaron un sistema un poco más invasivo con una app inserta en el celular capaz de reportar información clínica tuya en tiempo real y vía un sistema de semáforo darte pase así sea a la tienda, mandarte a cuarentena u hospitalizarte. Dicen que funcionó también.

Ahora bien, hoy sale en Reddit el mismo Bill Gates, y nos habla que su chip ha evolucionado, ahora se llama RFID –rf por radiofrecuencia id por identidad- un chip diminuto que en tiempo real en su primera versión puede dar información sobre tu estado de salud, vacunaciones, pero que también puede servirte como un identificador personal, nos olvidamos del dni, pasaporte…y tarjeta de crédito…dinero. Sólo pasas por el scanner y te digo cómo estás y cuánto dinero tienes…nada mal. Los puristas pueden decir que es un gran modelo, incluso que podría controlar a las personas enfermas, y generar una forma de big data en tiempo real, para poder darnos un tratamiento efectivo, una lógica de que mientras más información tengan de ti, mejor te puede ayudar el sistema –ya sabemos que el sistema dejó de ser el Estado hace mucho tiempo.

Pero en su segunda versión el RFID evolucionará a un chip 6G capaz de transmitir en tiempo real tus datos, y quizás sólo con ayuda de un reloj, gafas o audífonos bluetooth, olvidarnos de todo lo que conocemos como celular. 

La idea truculenta es que ese chip reportaría dónde estás, qué haces, cuánto ganas, cuánto gastas, con quiénes estuviste. Olvídate de decirle a la SUNAT que no has ganado este mes, olvídate de mentir sobre tu estado civil con la flaca de la compañía, tu propio auto se encenderá con tu chip, tu casa se abrirá con tu chip y nunca estarás desconectado tu red 6G te proporcionará cobertura global gracias a las repetidoras 6G que estarán a nivel suborbitario, quien sepa de ti y quiera ubicarte lo sabrá, y si quiere matarte, también lo hará.

La privacidad será un lujo que sólo los muy poderosos tendrán. Pero el verdadero tema será que ya no será tu gobierno, tu estado, tu país. Serán empresas de este bloque maravilloso que te curará del coronavirus y cualquier otra peste existente, por un módico precio que deducirán de tu chip, tampoco te preocupes que sabrán las farmacéuticas si tomaste su producto y cómo ha sido el efecto, serás el conejillo de indias para tantas corporaciones que tu existencia será como aceptar ver un vídeo de 30 segundos para tener Spotify gratis por una hora.

¿Quieres un poco de tal medicamento, unos soles para viajar en el metro, o comer? Sólo acepta que te hagamos unas preguntas locas, claro preguntas que tendrán que ver sobre los efectos de aquello que te aplicaron. Nunca lo sabrás, el big data puede hacer que la máquina de helados te ponga penicilina con algún aditivo experimental, o el café de tal cadena unas hormonas experimentales. Y es que como médico te cuento, que los signos –temperatura, presión arterial, saturación, pulso- ya se recopilan en tu smartwatch y los algoritmos son capaces de deducir si estás con depresión, excitación o catarro, pero los síntomas son subjetivos, eso sólo lo puede describir el paciente y si tú me das respuestas, yo te recompenso…o también te mato.

El fin del anonimato llegó. No es esclavitud per sé...aún.

Lanatta